Francisco Barona, enologo de referencia en Ribera del Duero, dio una cata magistral en el Club Winelovers de Salamanca

FRANCISCO BARONA EN EL CLUB WINELOVERS

Francisco Barona fue nuestro invitado de mayo.

Fran, como le llama todo el mundo, es enólogo y viticultor. Lleva el viñedo en las venas. Su padre, abuelo y bisabuelo también eran viticultores en Roa, Burgos.

Fue un evento para el recuerdo. Su carisma, personalidad arrolladora y empuje no dejó indiferente a nadie. Por supuesto sus vinos tampoco. Catamos su gama completa, joyas únicas de viñedos excepcionales, incluso un blanco de guarda experimental que no está a la venta y tampoco se sabe aún si estará. Podemos decir que en Winelovers hemos sido los primeros en catar el primer blanco de Francisco Barona por lo menos tres años antes de que salga, si es que sale.

Sin duda, un privilegio tener a Fran durante más de tres horas al alcance de los asistentes a nuestro evento.

Y hablando de sus vinos, como ya sabrás, solemos adelantarnos a las tendencias. Hace ya mucho tiempo me interesé por ellos, antes incluso de que tuviera distribuidor en Salamanca, que es Ángel Luis de Montefer. Algo me decía que este elaborador iba a llegar lejos.

Francisco Barona representa esa parte de la Ribera del Duero que nos gusta en Winelovers, esa parte fresca, pura y elegante. No todas las bodegas representan esa Ribera y los vinos de Fran son una auténtica delicia.

Si decimos que Francisco Barona es humilde, nos quedamos cortos. Si decimos que tiene un grandísimo talento, nos quedamos más cortos aún.

Y aunque se le considere la nueva estrella de Ribera del Duero no es porque sea un recién llegado. Su trabajo duro le ha hecho merecedor del reconocimiento actual y seguro que del futuro también.

Como he comentado anteriormente, desciende de viticultores y a sus 40 años tiene una excepcional trayectoria que nos contó de primera mano.

Nuestro aforo se completó como habitualmente. Había expectación. Fueron tres horas de intensidad. Compartió generosamente su experiencia. Conocimos su historia desde sus orígenes hasta la actualidad, pasando por todas sus vicisitudes hasta llegar a donde está ahora, a tener la bodega que le gusta, siempre con la ilusión de hacer un gran vino.

También tuvimos el placer de contar con la asistencia de Ángel Luis de Montefer, su distribuidor en Salamanca.

Como habitualmente, empecé por presentar a nuestro invitado. Porqué nos gustan sus vinos. Porqué lo hemos invitado. Todo tiene un porqué y no es ni mas ni menos, que siempre invitamos a personajes que nos encantan, que nos encantan sus vinos y que son buenas personas.

Y después de la presentación nos empezó a contar su historia. Su intención era pasar un rato con nosotros y hacer una cata bonita. Y podemos dar fe que lo consiguió.

Ponte una copa de vino y sigue leyendo.

Francisco Barona es hijo y nieto de viticultores humildes en Roa, con recursos escasos. En su familia se arrancó el viñedo porque en aquella época no daba dinero, además no tenían fincas propias. Ser agricultor sin tierras no debía ser nada fácil.

Su padre compró un tractor y una empacadora y alquilaba las tierras de cereal para cosecharlas y empacar la paja. Fran era el que llevaba el tractor con 12 años; todavía no tenía fuerza para los trabajos más duros.

Así hasta que en 1998 su padre empieza a trabajar en Finca La Capilla, en Roa, para gestionar la finca y plantar el viñedo. En ese momento faltaba mano de obra, así que tocaba trabajar a todo el mundo, a Fran también.

A los 18 años, en 2002, decidió independizarse y buscarse la vida fuera de su familia. Habló con un enólogo de Roa llamado Gonzalo Iturriaga y que hoy es el enólogo de Vega Sicilia. En ese momento Gonzalo estaba casi recién llegado de Burdeos, por ello Fran decidió irse también hacia allí a un Château de Saint-Émilion, la crème de la crème de Burdeos. Primero trabajó en el campo y después llenando barricas. A los propietarios del Château les sorprendió su buen hacer y rapidez.

Se dieron cuenta de su talento y le hicieron una carta de recomendación para que se matriculara en viticultura y enología, ya que a un chico joven y sin hablar francés no le resultaba fácil acceder a esos estudios.

Aprovechó el tiempo, estudió mucho y su expediente fue uno de los cuatro mejores, por lo que pudo matricularse después en la carrera de enología en Burdeos.

Cuatro años estuvo después en Château Angelous, una gran bodega de Saint-Émilion con el reconocimimento de “Premier Grand Cru Classé “A””. Allí siguió aprendiendo de vinos, aprendiendo a catar y a ensamblar.

Luego fue a California dónde hizo un par de vendimias. Y después a Sudáfrica dónde hizo otras vendimias.

En 2009 ya vuelve a la Ribera del Duero como enólogo y conociendo muy bien las viñas que había en su tierra.

Su tío abuelo tenía 3 hectáreas de viñas viejas que vendía las uvas a Vega Sicilia desde 1958. Esas viñas merecían la pena porque eran las mejores que él conocía. Le propuso crear una bodega, pero su tío abuelo quería seguir como siempre, ya era mayor y era lógico que no se quisiera complicar la vida, así que Fran empezó a trabajar en otra bodega también en la Ribera del Duero

Como después nos explicó, en Roa están las mejores viñas viejas de toda la Ribera del Duero.

Fuente: Francisco Barona

Aún así, no desistió en su ilusión de crear su propia bodega y siguió buscando viñedo, pues había muchos viñedos viejos abandonados. Siempre con la ilusión de vendimiar a mano y obtener muy poco rendimiento, lo contrario de lo que se estaba haciendo en ese momento.

Compró viñedo con un gran esfuerzo económico y con muchísimo trabajo durante cuatro años para empezar a recuperar.

Finalmente en 2014 las viñas empezaron a dar unas uvas que ni comparación con las viñas jóvenes.

Le costó empezar. Desde 2014 hasta 2021 elaboraba dónde podía gracias a la generosidad de otras bodegas que le prestaron sus instalaciones.

Y ya en 2021 soñó con una bodega y la vio construir.

Fuente: Francisco Barona

La bodega está ubicada también en Roa y diseñada por él con máximo respeto a la materia prima. Elabora sus vinos con uva entera, utiliza la gravedad durante todo el proceso dando como resultado vinos de alta expresividad y complejidad.

La crianza en barrica se realiza bajo tierra a 8 metros de profundidad, con las mejores condiciones de temperatura y humedad.

Una bodega pensada por él con la finalidad de hacer el mejor de los vinos.

Fuente: Francisco Barona

Los vinos que vamos a catar son de la Ribera del Duero original y genuina, dónde se plantó viñedo porque la tierra no servía para otra cosa. Y este detalle no puede pasar desapercibido, porque es muy importante para comprender todo el trabajo que Fran está desarrollando y el porqué de la calidad de sus vinos.

Fran ha aprendido la enología, pero la tierra la lleva en las venas, por decirlo finamente.

En la Ribera del Duero tenemos dos zonas bastante diferenciadas.

Por un lado la parte de secano, la que no se puede regar y que está en el interior. Zonas de arena y grava en una superficie de metro y medio y después arcilla.

Y luego está la zona de regadío cerca del río, porque lógicamente el agua viene del río. Estas tierras de regadío no tienen el componente arcilloso, solo arena y sedimentación. Ahí nunca se había plantado viña, ya que había otros cultivos más rentables entonces gracias al agua del río: como patata, remolacha, trigo, cebada… Ahora ya se planta viña porque da dinero, antes no.

Las viñas no son iguales si viven de sus recursos que si se les riega, el metabolismo de la planta cambia completamente.

Y dentro de esta pequeña clase de viticultura que nos dio, nos contó algo muy importante:

Los viñedos viejos tienen raíces de más de 4 metros de profundidad. Cuando se plantó la viña hace muchos años el hoyo se hacía a mano; se cortaba un sarmiento de otra viña y para que la planta no se muriera se sacaba la arena y se metía la raíz hasta abajo, metro y medio de raíz hasta llegar a la arcilla. Muy importante. Esa arcilla es impermeable y hace que se quede una bolsa de agua cuando llueve. Esto permite por un lado que la arena esté fresca y por otro que esa bolsa de agua permita a la vid nutrirse para poder crecer.

También nos cuenta que para hacer un buen vino la planta tiene que estar verde hasta el final de la vendimia, significa que en el mes de septiembre, cuando esté madurando, las hojas no han de estar secas; porque si ocurre esto, perdería todos los aromas, sólo tendría acidez, agua y alcohol.

De ahí la importancia de las viñas viejas en la Ribera del Duero. Los mayores las plantaban de una manera y en un sitio determinado y ahora se planta de otra manera y en otro sitio determinado.

Y concluyó esta “master class de viticultura” diciendo que la viña vieja es el clon auténtico del tempranillo de Ribera del Duero porque es una zona súper continental. La viña empieza a brotar muy tarde, hacia mayo, por lo que la viña tiene que brotar, crecer y madurar en cinco meses porque la vendimia es en septiembre.

Las más joven de las viñas de Fran tiene 78 años y la más vieja mas de 150 años. Viñas plantadas de otras viñas más antiguas aún, por tanto tienen una genética que se ha ido adaptando. Significa que están perfectamente adaptadas y al vendimiar han terminado el ciclo vegetativo: tienen azúcar, tienen aromas y una pepita y piel madura. Están preparadas para entregar el mejor fruto. Y yo añado, para hacer el mejor de los vinos.

Esta explicación no es poca cosa, porque así podemos poner en su contexto cada viña de la Ribera del Duero y por extensión la ubicación de cada bodega y los vinos que elabora.

Y para terminar nos dijo que todos sus vinos están hechos con muchísimo cariño, por que si Fran sabe de algo es de tierra. Su abono es un buen estiercol compostado, no mineral, a la planta hay que mimarla porque lo agradece y lo recompensa.

Y con esta magnífica introducción empezamos a catar los vinos que seleccionó exclusivamente para nuestro evento.

Y ahora sí que ya vamos a la cata de los vinos.

– Francisco Barona 2021
– Francisco Barona 2022
– Francisco Barona Finca Las Dueñas 2020
– Francisco Barona blanco experiemental, que si sale será por lo menos dentro de 3 años.

Todas sus barricas son nuevas de roble francés, pero no quiere perder la fruta, por eso es tostado con brasa no con llama, para que la madera no se queme.

Desde 2016 compra la madera directamente en Francia, la envía a secar a una tonelería, la fabrican y así la barrica está a su gusto personal, exclusiva para los vinos que él quiere elaborar.

FRANCISCO BARONA 2021

Las variedades son tinto fino, bobal, garnacha, albillo y jaén.

Crianza de 12 meses en barricas nuevas de roble francés. No se clarifica ni filtra antes del embotellado.

En su elaboración utiliza productos naturales en la viña.

Este vino tiene fermentación espontánea, extracción baja para no extraer verdores ni amargores.

En boca notamos: Fruta madura, roja, negra, muchas especias (canela, clavo), notas balsámicas de monte bajo, mentolados. Madera muy bien integrada, en 2º plano frente a los aromas varietales.

Un vino goloso, suave, con estructura y buenos sabores.

FRANCISCO BARONA 2022

Primer vino elaborado en su bodega por tanto queda en el recuerdo y le tiene muchísimo cariño.

Un sueño hecho realidad.

Tiene un ensamblaje de añadas: 20, 21 y 22. Cada añada le aporta toques diferentes.

Uva entera para la fermentación intracelular y así preservar los aromas varietales aunque sea un vino de crianza. Mínima extracción, levaduras autóctonas. Después de su experiencia ha afinado el proceso de elaboración.

Embotellado en febrero 2024, tan solo tres meses está goloso, redondo, suave. Un vino que hoy se disfruta y se bebe. Con una longevidad tremenda.

Su color es negro, concentrado; viene de la viña no de buscar ese color.

Este vino es el que Pedro Ballesteros, Master of Wine español puso por las nubes. Dijo que era la primera vez que un vino a ciegas le sorprendió.

FRANCISCO BARONA FINCA LAS DUEÑAS 2020

Según Pedro Ballesteros Francisco Barona Finca Las Dueñas 2020 está entre los tres mejores vinos de la Ribera del Duero.

A 5 km. de Roa está Anguix. Y sus uvas proceden de unas viñas que conocía muy bien porque de joven durante los veranos echaba una mano.

Esas 10 hectáreas de viñas después de muchas visicitudes y anécdotas fueron compradas por Fran en 2013.

Estas viñas fueron la energía que necesitaba. Se encontró con 15 hectáreas de viñas viejas que le dieron pie para despegar. Una grandísima viña que al principio vendía las uvas y después ya se las quedó para él.

Las variedades de Finca Las Dueñas son: tinto fino, bobal y albillo. Es un vino de finca porque es distinta: los tallos son rojos cuando habitualmente son verdes y los raspones se empiezan a poner rojos y amarillos en julio. Al prinicipio le extrañó, pero en realidad no le pasaba nada, solo que daba unas uvas excepcionales con un rampujo en vez de verde, rojo.

Entonces decidió hacer un vino como se hacía antiguamente en los lagares:
– Racimo cortado a mano (sin tijera), uva entera, pisado con los pies, fermentado con todo el raspón, fermentan, se van pisando con los pies todos los días para darles la vuelta. Después hace la maloláctica en la barrica y cría 24 meses en barricas nuevas y después otros dos años en botella.

Un vino aromático y muy complejo. Aromas terciarios, fruta más madura, notas especiadas y balsámicos, especiados. En boca es suave, goloso y muy largo en sensaciones.

El suelo es calizo; eso se nota en sus aromas a fósforo.

Sin duda un vino excepcional porque lo bonito de las viñas viejas es que en la misma parcela hay un montón de tintos finos distintos.

Un vino muy escaso, unas 1.200 botellas que se vende mediante cupo. Quizás ya con su bodega pueda repartir entre todos los distribuidores aunque sea una pequeña cantidad.

BLANCO DE GUARDA EXPERIMENTAL

Las variedades son Albillo y Jaén blanco (llamado también pirulés) que son variedades neutras.

Nos cuenta Fran que el blanco de Ribera del Duero de viña vieja y de esas variedades no puede ser inmediato si se quiere hacer algo interesante.

En estos momentos tiene 20 meses en barrica y no lo ha tocado hasta desde entonces hasta hoy.

Nariz agradable, no es ni floral ni frutal, son las uvas de Ribera de Duero. Fino, elegante. Irá evolucionando cogiendo cada vez más aromas. Color que parece más joven de lo que es, aunque aún es joven. Untuoso pero fresco. Equilibrado.

Un vino blanco con el que está experimentando y pretende sorprender.

Para finalizar como siempre tuvimos nuestro habitual sorteo de una botella y una visita a la bodega.

Nuestro equipo de cocina preparó tres deliciosas tapas especiales siempre para cada evento, que disfrutamos después a nuestro aire ya recatando los vinos:
– Causa limeña, Arepa de panceta ibérica, Fruta de chocotorta mascarpone y frutos rojos.

#MOMENTOSWINELOVERS del evento con FRANCISCO BARONA

Botellas disfrutados durante el evento con Francisco Barona

Vinos muy pensados, con poca intervención para que estén jóvenes durante mucho tiempo. Y cuando evolucionan, esta evolución es perfecta. ¿La razón? Equilibrio, acidez y buen trato, no se les ha machacado.

Escuchando a Fran se nota el talento, pensar también con la cabeza, catar mucho, un ensamblaje magistral, el trabajo duro y la sabiduría que da la tierra.

Se nota que le gusta lo que hace. Siempre ha trabajado por la ilusión de hacer un gran vino, nunca por las ganas de ganar dinero.

En las viñas tengo siempre presente una frase que me dijo mi padre: la tierra no tiene que pasar hambre, el que tiene que pasar hambre eres tú.

Francisco Barona

Después de casi tres horas tuvimos que pararlo, porque hubiéramos estado muchas horas más.

Sólo una cosa más: ten en cuenta que por muy extenso que sea este artículo… todo, todo no lo hemos contado. Para eso tienes que venir a nuestros eventos del Club Winelovers … porque lo que pasa, se dice y se cata en Winelovers, se queda en Winelovers.

Nos vemos por Winelovers. 🥂

LUIS MIGUEL FERNÁNDEZ
Winelovers, vinos, tapas y
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Las fotografías y el vídeo son de David Lorenzo y su compañera Violeta, del equipo de Ángel Lorenzo y Memento Mori Audiovisuales

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